La cultura mexicana ha resultado ser una “inspiración” para la industria de la moda, tan es así que en los últimos años sus colecciones han terminado por ser diseños plagiados más que una ayudadita a la imaginación. Aunado a esto la creciente ola de lo que se conoce como “apropiación cultural” ha llegado a la tierra tricolor y hoy en día los pueblos indígenas se enfrentan a un nuevo enemigo “la moda” y el constante regateo.

Xóchilt Martínez Álvarez, artesana huasteca de la comunidad de Itzócal, municipio de Atlapexco, Hidalgo, comentó que en los últimos años ha notado cómo el trabajo artesanal es desestimado, mientras que prendas que contienen una etiqueta o marca, son compradas con más aprecio y sin regateo, es decir, la solicitud de la gente por un precio aún más barato.

El regateo es una situación que se da en la venta de todo tipo de artesanías a lo largo del país .

Por tal motivo, varias mujeres artesanas de la comunidad Itzócal, se han organizado con el objetivo de obtener el registro de la marca que identifique a los bordados de la Huasteca, en este caso los que se realizan en la Huasteca Hidalguense y que a su vez pueda ser utilizado por varios grupos de artesanos, pues considera es importante salvaguardar las cinco técnicas de bordado que durante generaciones esta población ha utilizado.

Como artesanos saben que es su deber proteger su identidad, parte de ella son los cinco bordados han sido heredados generación tras generaciones.

El pepenado o Tlazolochole, en su lengua materna, es una técnica que está en peligro de extinción. Tan sólo en su comunidad cerca de ocho personas lo trabajan, todas ellas mayores de 70 años por lo que el proceso de una prenda tarda en promedio de cuatro a seis meses para realizarse; otra técnica que ocupan es el pepenado liso o cuadrille cuyo trabajo puede llevarse de una semana a diez días, casi el mismo tiempo que se lleva el bordado de hilván,  la técnica de labrado o trencilla que en náhuatl recibe el nombre de Tlaschinepale  tarda de realizarse de mes y medio a dos meses, la última técnica de bordado es el Petatillo.

Señala que si bien no han sido victimas aún de plagios de las grandes casas de moda como otras comunidades, si tienen que luchar constantemente contra el regateo, situación que les ha puesto en claro que deben tener una marca que salvaguarde las técnicas tradicionales de bordado y que a su vez permita dar al comprador una certeza de que la pieza que adquiere es un trabajo artesanal respaldado por una gran tradición y sobre todo, que posee la calidad que cualquier prenda hecha por reconocidas industrias. 

Xóchilt señala que esta etiqueta podrá ser utilizada por todos los artesanos de la huasteca, pero a su vez dará una sensación de región pues el bordado de la Huasteca Hidalguense y Veracruzana es diferente al de la Huasteca Potosina. 

La artesana señala que desafortunadamente han sufrido mucha discriminación, desde la crítica de sus bordados hasta de su identidad, debido a que muchas veces se piensa que es un pasatiempo y no un trabajo que requiere horas de dedicación debido a que todo se hace a mano, y que el tiempo invertido llega a ser incluso de semanas que no se recuperan en una venta de 400 o 600 pesos.

El constante regateo así como el uso de sus técnicas y bordados en productos de marcas internacionales han motivado a los artesanos a buscar el registro de la marca aunque saben que deberán pasar varios filtros y esperar varios meses, pero es un camino que han iniciado por la convicción de hacer valer sus prendas.

 Xóchilt Martínez Álvarez recientemente participó en el documental “¿Cómo vuelan las flores?” que habla sobre lo que significa ser una mujer indígena artesana y las dificultades que debe pasar para poder lograr ciertos objetivos en su vida.

“Sabemos que una mujer indígena carece de recursos económicos, lo que impide tener ciertos objetivos en sus vidas, sin embargo, nada es imposible. En ese documental se habla de su identidad, de su lengua materna, de valorar y evitar el regateo a los productos de los artesanos. También de la defensa de la lengua materna, porque se está perdiendo, se habla de la discriminación que es algo que como mujeres indígenas artesanas constantemente sufrimos. Muchas veces por cómo te ves, como te vistes o por lo que haces eres discriminada o solo porque llegan lograr un trabajo un poquito más alto, se creen con el derecho de poder discriminar a un hermano indígena”

Te dejamos el avance del documental:

Xóchilt Martínez exhortó a los jóvenes a defender su lengua materna, ya que es muy triste que quienes lo hablan sean muy pocos, así mismo los invitó a sentirse orgullosos de quiénes son, de sus raíces. A los mexicanos en general, los animó a no regatear el trabajo de un artesano, pero sí a entablar una conversación con el artesano para que conozcan su identidad.

“El comprador y el artesano comparten una conexión, un sentimiento, no por cualquier cosa eliges un color o un tejido, hay un lazo que en ese momento se comparte. Cuando bordamos hay un sentimiento detrás, muchas veces no sabemos por los problemas o las necesidades que pasa un artesano al momento de estar bordando, pero éste se refleja en la figura que elige tejer. Yo soy la tercera generación de artesanos y en esta etapa de su vida he aprendido cosas muy bonitas como que en cada artesanía se deposita una emoción, tristeza, alegría, felicidad, necesidades y demás. Los bordados de los artesanos es el grito o la voz a través de la cual ellos transmiten historia y sentimientos, cada blusa y prenda es diferente porque la hace una persona diferente”.

Esta entrevista se realizó durante la Fiesta de Huapango en Tepetzintla Veracruz, lugar al que cada año Xóchilt y su familia llegan respondiendo a la invitación de los organizadores del evento para ofrecer sus artesanías.

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