Fue en playa Villamar donde estuvo por registrarse una tragedia, cuando un bebe de escasos nueve meses estuvo a punto de morir asfixiado tras comer un mango.


El grupo de paramédicos de Cruz Ámbar que se encontraba en la zona, fueron quienes lograron darle atención inmediata al bebe a quién su madre le dio a comer un mango para mantenerlo entretenido, sin embargo, la fruta se alojó en la garganta obstruyendo el paso del aire hacia los pulmones.

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Ante esto paramédicos de Cruz Ámbar prestaron los primeros auxilios y mantuvieron en vigilancia al pequeño hasta que se restablecieron los síntomas, al tiempo que aconsejaban a los padres a tener más cuidado con los alimentos que le daban al pequeño.


Y es que esta playa se encuentra alejada de cuerpos de emergencia y hospitales, ya que cualquier medio de transporte tarda no menos de 40 minutos en llegar, a esta playa. De no haber estado Cruz Ámbar podría haberse suscitado una tragedia.