La 4T avanza a pesar de los pesares.
Juntos haremos historia.
inquisidor

El triunfo avasallante de la coalición Juntos haremos historia y su principal eje el partido MORENA el 01 de julio y el ascenso constitucional al poder el 01 de diciembre del 2018, es el punto de partida del cambio de régimen que significa el cambio de dirección en el gobierno, la forma de hacer las cosas, y de atender la política, la economía y la sociedad. Es un cambio conceptual profundo.

El proceso es largo y sinuoso, ya que intervienen multitud de actores y factores.

Al cambiar las reglas del juego, y con ellas la forma de pensar, la ideología. El pensamiento se tiene que acostumbrar a la nueva situación. La confrontación entre las ideas prestablecidas y las nuevas ideas es el marco del avance revolucionario.

En el proceso se deben de llevar a cabo alianzas – son fundamentales en el proceso revolucionario, aunque estas traen muchos disgustos. ¿Qué hacer cuando debemos de escoger el aliado menos malo?

Fuimos testigos también de un proceso que se repite en todos los procesos de cambio de régimen, sucedió en 1910 y también en 2018 cuando el régimen se debilito, ese proceso fue olfateado por distintos grupos y actores tradicionalmente aliados a ese régimen, se sumaron al “cambio”, en 1910 dejaron los chaquetines por las mantas, traicionando a sus compañeros incluso en el último momento, algunos autodenominados revolucionarios simplemente deseaban un cambio de gobierno, otros un cambio de régimen, y otros simplemente querían dinero.

¿Revolución social o cuarta transformación?

La cuarta Transformación se refiere a ubicar el actual periodo histórico de la nación en lugar número cuatro, teniendo antecedente tres momentos claves en la historia de la vida nacional.

La primera transformación se refiere a La Independencia de México: el movimiento armado para liberarse de los 300 años de dominio español y que tuvo lugar de 1810 a 1821.

La segunda transformación se refiere a la Reforma: la guerra entre liberales y conservadores de 1858 a 1861.
Tras este conflicto surgieron las «Leyes de Reforma», entre las que destaca la separación de la Iglesia y el Estado. Benito Juárez, fue el protagonista central de este momento.

La tercera Transformación ocurre en inicios del siglo pasado, es la Revolución de 1910: conflicto armado contra el régimen de Porfirio Díaz entre 1910 y 1917. Al final de la Revolución se promulgó la Constitución que rige actualmente en México.

A partir del 01 de julio fue el toque de queda cuando el país en una severa crisis política da paso a la llamada

Cuarta Transformación, que ofrece un cambio de régimen, teniendo como eje el combate la corrupción y por ende a la impunidad, cancelar privilegios de los funcionarios públicos, su tarea es desarticular el viejo aparato gubernamental que impide el desarrollo pleno de la nación y construir nuevas relaciones del gobierno y la ciudadanía.

En esta etapa plantea transformar el modelo económico impulsado desde los 80 lo que implica fortalecer el mercado interno, tratando de producir en nuestra tierra todo lo que necesitamos consumir. Que todo mexicano pueda ser feliz donde nació, donde están sus costumbres y tradiciones.

También es importante destacar el alto contenido de patriotismo que guía esta nueva administración, velando por la memoria histórica de nuestra patria y de nuestras raíces de los pueblos originarios.

Estamos pues inmersos en una revolución social que constituye la etapa más importante en el desarrollo de nuestra sociedad, una transformación básica en la vida de la sociedad y del Estado, cuando se derroca un régimen social caduco y se afianza un nuevo régimen social progresivo., “La revolución es una transformación tal que destroza lo viejo en lo más fundamental y básico” (Lenin).

A diferencia de los teóricos conservadores que consideran las revoluciones sociales como un accidente, una desviación del camino “normal”, la izquierda enseña que las revoluciones son el resultado necesario, sujeto a leyes del desarrollo de la sociedad.

Se debe de derrumbar el régimen existente.

El problema fundamental de toda revolución es el problema del Poder político. El paso del Poder de manos de la clase gobernante reaccionaria que frena el desarrollo de la sociedad, a manos de la dirección revolucionaria, se efectúa por medio de una enconada lucha política e ideológica.

Las revoluciones son las locomotoras de la historia, señalan los teóricos. No hay confundir las revoluciones sociales con las llamadas “revoluciones palaciegas” o “putsch” (Golpe de estado o levantamiento organizado por un grupo armado con el fin de hacerse con el poder), que sólo denotan el cambio violento de la “élite” gubernamental.

El triunfo de la revolución jamás llega por sí solo. Hay que prepararlo, conquistarlo y preservarlo.

Y sólo un partido fuerte y revolucionario está en condiciones de prepararlo, de conquistarlo y de conservarlo. De ahí la necesidad de tener un partido fuerte progresista y de izquierda acompañado por grupos progresistas y antagónicos al viejo régimen, que conforme un frente de vanguardia.

Así la 4T va a paso seguro y gradual, sin desbordarse, pian, pianito, enfrentando una feroz resistencia de los grupos que tendrán que ir cediendo los espacios usurpados al pueblo. Ese es el espíritu fundamental de esta revolución pacífica.

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