Comunicación digital y la política

Inquisidor

Actualmente podemos observar que los políticos sobre todo los gobernantes poco entienden de la necesidad de tener una estrategia digital. Deben saber que no basta con replicar los esfuerzos de comunicación “fuera de línea” en las redes, sin ton ni son, sin tener un plan con objetivos y una estrategia basada en las “demandas” reales de ciudadano.

La presencia, la reputación política, gubernamental y las elecciones no se ganan con una buena comunicación digital, pero sin ella la derrota tiene garantía de ser, debe de haber elementos que generen “compromiso organizacional o de grupo” (crear relaciones sólidas y duraderas con sus usuarios) por parte de la audiencia para generar comunicación “entre pares”.

El mundo digital impone una nueva visión, ya no son sólo actores u organizaciones comunicando con oyentes, sino que son oyentes que se comunican con otros oyentes y construyen un dialogo en espiral y transversal, no hay una herramienta más efectiva que un individuo escuche los argumentos por los cuales un amigo, un conocido o cercano apoya a cierta persona, organización o proyecto.

En la etapa de desarrollo de las tecnologías de comunicación, tener un conjunto de estrategias que busquen la fidelización, para que a su vez sean portavoces y comunicadores entre sus pares, es esencial. El uso de técnicas ineficaces como implementar “bots” o perfiles falsos en redes sociales, asumiendo que tener más “me gusta” Facebook o más “retweets” Twitter influirá en la opinión pública. Los “likes” no crean simpatizantes, el comprometerse con los interactuantes de los mensajes definitivamente sí.

Lo que nunca debe de perderse de vista que detrás de las redes sociales están personas, es así lo más relevante pues es con ellas, con las comunidades con quienes se puede establecer un diálogo directo y proporcionar contenido relevante para cada grupo en particular. El internet permite generar y entregar contenido hecho a la medida, segmentado y esto permite medir el nivel de influencia, tener conclusiones y de esa manera implementar estrategias sobre esas conclusiones.

Las redes sociales nos permiten tener “ciberactivistas humanizados” involucrados en tareas de difusión, discusión y propuesta No hay mayor activo que esos ciber activistas y portavoces que gracias al boca a boca (pantalla a pantalla) multiplican el mensaje de manera fresca y humanizada.

Así algunos políticos y activistas no dejan de hacer propaganda política sin sustento ni plan, confunden la comunicación política y la comunicación gubernamental, una es para movilizar y la otra es para legitimar y consensar.

Debemos saber que los individuos, el espectador de medios, antes de sumarse a un grupo o dar seguimiento a algún actor de redes, ya formulo sus ideas, ya instalo una percepción, su manera de concebir los hechos, luego, busca la manera de validarlos y así se suma a quien le apoya a refrendar su pensamiento, se dirigí a donde le dicen ‘Tu pensamiento es el acertado.  No apoya o deja de apoyar a algún gobierno, una determinada política, un partido porque se lo digan en las redes o los medios, ni las estrategias de comunicación de masas. Tampoco permite que un medio le diga a quien apoyar y a quien no, el ciudadano emprende una búsqueda de aquel medio que le dice ‘que bien decidiste, mira lo que hizo, mira lo está haciendo y va hacer o es tu representante o candidato’.

Eso se lo debemos a los sesgos cognitivos que echan andar el entretejido comunicacional, y los medios lo manejan conscientemente; la sociedad de manera inconsciente.

El ciudadano común camina, no corre, se inclina por el dialogo, por la conversación sinuosa a veces, pero siempre reposada que comunica, de la parsimonia de la lectura que prioriza las explicaciones más sencillas de entre todas las posibles.

Una cosa es comunicar, hacer comunicación; y otra muy distinta es hacer propaganda.

Comunicar es gobernar y gobernar es comunicar 

Rubén Aguilar