Una inventora estadounidense ha creado un celular que se inspira en los teléfonos domésticos del siglo pasado y prescinde de la pantalla táctil para incluir un disco de marcar.

Justine Haupt, ingeniera de instrumentos astronómicos del Laboratorio Nacional de Brookhaven en Nueva York, describió en su blog cómo diseñó el dispositivo, que actualmente usa en su día a día. Para fabricarlo, utilizó el mecanismo giratorio de un antiguo teléfono Trimline, le conectó un microcontrolador y un transceptor celular y colocó los componentes en una caja creada con impresora 3D.

Haupt, quien se declara una firme detractora de los móviles inteligentes, usaba anteriormente un sencillo LG plegable, pero incluso ese celular le parecía demasiado. Según cuenta, su idea fue reducir un teléfono a lo más básico posible en este «complicado e irritante mundo de pantallas táctiles y gente hiperconectada» con «móviles que no controlan o entienden» y tener además «una excusa para no textear».

«La idea no es ser anacrónica, sino mostrar que es posible tener un móvil perfectamente usable que esté tan lejos de una pantalla táctil como se pueda imaginar y que en ciertos aspectos pueda ser más funcional», indicó.

¿De qué manera es más funcional?

El teléfono dispone de una antena real de quita y pon con conector SMA. «La recepción es excelente, y si lo quiero de verdad, siempre podría poner una antena direccional», explica.

«Cuando quiero llamar, no tengo que navegar a través de menús para conseguir la aplicación de llamadas. Es absurdo».

El móvil cuenta con botones físicos programados para los contactos favoritos, que permiten llamar directamente a amigos y familiares. El disco es para marcar números nuevos o, por ejemplo, cambiar el volumen de la llamada.

Visualización casi exacta de la potencia de señal y del nivel de batería, con 10 indicadores en lugar de las habituales 4 barras.

La única pantalla que tiene el dispositivo es de tipo e-paper, que no consume energía, para mantener un mensaje fijo. La pantalla muestra los SMS, pero la única manera de responder es mediante llamadas.

Un botón de apagado de tipo interruptor que evita tener que mantener apretado el botón para desconectar el aparato sin saber muchas veces si el dispositivo se ha apagado o no.

Desarrollar un teléfono compacto, elegante, fiable y duradero -su batería dura 24 horas- le tomó a su creadora aproximadamente tres años, según contó a Wired.