En el año de 2018 el buque oceanográfico Justo Sierra de la UNAM, recorrió el Sistema Arrecifal Veracruzano con el objetivo buscar los restos arqueológicos de un naufragio correspondiente a la Guerra de Intervención Estadounidense: la embarcación USS Somers de Estados Unidos.

Modelo tridimensional con presición milimétrica del barco “USS Somers” generado a partir de la aplicación de fotogrametría de alta resolución. Crédito: Dr Rodrigo Pacheco-Ruiz, arqueólogo marítimo. Centro de Arqueología Marítima, Universidad de Southampton

Este viaje estuvo a cargo el Dr. Jorge Manuel Herrera Tovar representante del Instituto de Investigaciones Antropológicas, UNAM y el Centro de Arqueología UNAM.

El propósito del viaje, que se llevó a cabo del 09 al 20 de agosto de 2018 fue obtener arqueología marítima que buscaba realizar bloques de prospección de geofísica marina con equipos multihaz, perfilador del lecho marino y sonar de barrido lateral en los restos arqueológicos.

Imagen obtenida a partir del uso del Deep Trekker, vehículo de operación remota. Crédito: Dr. Jorge Herrera, arqueólogo marítimo. Instituto de Investigaciones Antropológicas, UNAM. 

Los datos del proyecto fueron dados a conocer en enero de este año a través de una entrevista a Herrera Tovar en la Gaceta UNAM realizada por la reportera Mirtha Hernández.

En dicha entrevista el investigador señala que el objetivo de todo el proyecto es conocer el componente marítimo en este conflicto, así como cuestionar la idea generalizada respecto a que Estados Unidos derrotó con facilidad a México.

De la embarcación localizada señalo que el USS Somers es importante porque que fue veloz, de gran maniobrabilidad que apoyó los ataques a los puertos, el bloqueo a Veracruz y, sobre todo, por la persecución de embarcaciones que trataban de entrar o salir de este lugar.   

Dijo que hay versiones que se sostienen, una que se perdió mientras seguía a una embarcación mexicana que rompía el bloqueo; otra, que fue durante una maniobra, en un momento de un gran ventarrón o una tormenta, pero lo único seguro es que se hundió con alrededor de 36 marinos.

Con la información obtenida los investigadores de la Universidad preparan experimentos de ingeniería y ciencias navales para estimar cuáles eran sus capacidades reales de carga y maniobra, dónde se ubicaba su centro de gravedad, y cuáles podían ser los puntos débiles de su diseño arquitectónico.

Para después elaborar un modelo a escala que someterán a pruebas hidrodinámicas para fijar, con precisión, las causas de su hundimiento y entender aspectos relevantes de la construcción naval del siglo XIX.

El doctor en Arqueología Marítima dijo que es primordial analizar el ataque y desembarco de las tropas estadunidenses en Veracruz, pues fue una operación náutica muy significativa: “Fue el desembarco militar más grande en la historia de la humanidad, hasta antes del de Normandía”.

Sobre los hechos de esta intervención dijo que, de acuerdo a los historiadores, los estadunidenses pensaron que esta sería breve, de dos o tres meses.

Sin embargo, duró mucho más tiempo, esto debido a que la población mexicana, marinos y Ejército organizaron diferentes estrategias de defensa, pese a que carecían de recursos económicos y militares, y la nación estaba políticamente dividida. En contraste, los norteamericanos contaban con buques de alto poder destructivo.

Refirió que en diferentes documentos históricos los norteamericanos reconocen que las estrategias de defensa mexicana estaban bien articuladas y era difícil entrar a tierra.

Jorge Manuel Herrera y su grupo realizan arqueología marítima, histórica y de conflicto, pues estudian naufragios, campos de batalla –terrestres o náuticos– así como arqueología del paisaje, ya que fue un elemento determinante en las estrategias.

El Golfo de México, expresó Jorge Manuel Herrera, es “un gran teatro náutico de la guerra” donde hay naufragios de barcos mexicanos y estadunidenses que se perdieron en acción, incendiados o se estrellaron contra arrecifes, mientras algunos más fueron hundidos a propósito por los mexicanos para bloquearles el paso.

Herrera Tovar relató que el USS Somers, construido en 1842, fue considerado por muchos un navío con mal presagio. En su primera travesía fue un barco escuela en el cual se dio un motín: los culpables fueron juzgados a bordo, condenados a muerte y ahorcados.

 “Este conflicto armado contradice todo lo que el estadunidense cree de su sistema militar: que van a la guerra por la libertad, la democracia, la justicia, y ésta fue exactamente lo contrario. Lo que se ambicionaba eran los territorios mexicanos y se forzó una batalla con un vecino que no quería guerrear, que no quería ni tenía por qué vender lo que era suyo”, resumió el académico.

Este es una iniciativa de la UNAM que cuenta con la colaboración internacional, de la Academia Británica, el Centro de Arqueología Marítima, el Instituto Marítimo y Marino y el grupo Offshore Archaeological Research de la Universidad de Southampton, en el Reino Unido; así como de especialistas de Argentina.

Para ver la entrevista completa entra el enlace de GACETA UNAM.

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