Agencia / Reforma
Cd. de México (02 abril 2019).- Este año, una parte del suministro de gas natural para el País, que viene desde Estados Unidos, dependerá de la entrada en operación del ducto submarino Sur de Texas-Tuxpan.



De acuerdo con el Centro Nacional de Control de Gas Natural (Cenagas), en caso de que este proyecto se siga retrasando, la oferta de gas se encontrará limitada por una menor disponibilidad de combustible por parte de Pemex


El documento «Cuarta Revisión Anual del Plan Quinquenal del Sistrangas 2015-2019», elaborado por la Secretaría de Energía y el Cenagas, expone que actualmente el País cuenta con una marginal producción de gas, al tiempo que han crecido las importaciones.


Según el registro de los datos de consumo e inyecciones al Sistrangas, de 2015 a 2018, la oferta de gas natural decreció 36 por ciento, una caída de poco más de mil millones de pies cúbicos diarios de gas al sistema.



En el mismo periodo, las importaciones de gas natural crecieron 70 por ciento.
Con base en ello, el Cenagas consideró un posible escenario para el suministro de gas en el transcurso de este año.

Para el primer semestre de 2019, se prevé la entrada de gas natural licuado en Altamira y en Manzanillo, para poder atender la demanda prevista por CFE y Pemex.



«Una vez que el gasoducto Texas-Tuxpan inyecte gas al Sistrangas mediante la interconexión en Tuxpan, sería posible que la estación de Cempoala pueda comprimir volúmenes superiores a 850 mil millones de pies cúbicos diarios, lo cual garantizaría una mayor disponibilidad de gas natural en el Sureste del país incluyendo la Península de Yucatán», señaló.

La entrada en operación del ducto marino sigue retrasada y se tiene previsto que entre en operación el segundo trimestre del año.

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