La Organización Mundial de la Salud advirtió que la dexametasona debe ser administrada en hospitales y solo a pacientes muy graves con COVID-19.

“La dexametasona permite acelerar la recuperación de los pacientes graves pero no es eficaz en pacientes con síntomas leves”, dijo en conferencia de prensa el jefe de emergencias de la Organización Mundial de la Salud, Michael Ryan.

El esteroide dexametasona reduce en un tercio la mortalidad entre los pacientes más graves de COVID-19, según los primeros resultados de un gran ensayo clínico anunciados ayer martes.

Michael Ryan indicó que la población tiene que actuar con cautela, ya que solo puede ser utilizada bajo supervisión médica.

A la comunidad médica, dijo que “no es el momento de apresurarse a modificar la práctica clínica” y destacó la importancia de determinar la dosis, el método para evaluar a los enfermos y si existen cantidades suficientes del medicamento, entre otros aspectos.

Según los resultados preliminares, entre quienes solo podían respirar con la ayuda de un respirador, la dexametasona redujo las muertes en un 35%, mientras que la mortalidad bajó en un quinto entre quienes recibían oxígeno.