La Oficina de Derechos Humanos ha pedido a México que evite usar la fuerza para detener o dispersar a los migrantes de la caravana.

La portavoz de la Oficina añadió que las autoridades deben garantizar el respeto a principios básicos de actuación, como la proporcionalidad y la contención.

Según informaciones de prensa, el pasado lunes, alrededor de un millar de migrantes cruzaron en grupo el río Suchiate que divide a Guatemala de México. La Guardia Nacional detuvo a 402 centroamericanos.

Preguntada sobre los acuerdos con Estados Unidos para evitar que los migrantes lleguen hasta su frontera, Liz Throssell respondía así…

“Todas las políticas migratorias tienen que respetar los derechos humanos y tener como objetivo principal la protección de las personas en movimiento. Las personas que están en un Estado están bajo jurisdicción de ese Estado y no puedes negarles sus derechos al no permitirles acceder a esos derechos o ‘externalizarlos’, por ejemplo, enviándolos a un tercer país”.

La agencia para los refugiados, ACNUR, cree que en la caravana hay personas que podrían calificar como refugiados y están sobre el terreno para identificarlas.

Por su parte, la Organización Internacional para las Migraciones en Guatemala proporcionó alimentos, atención médica, vivienda, transporte y facilitó el retorno de más de 140 migrantes que decidieron voluntariamente volver a sus países de origen después de llegar al país centroamericano desde Honduras, como parte de la última caravana de migrantes.

 La OIM desplegó un equipo en el cruce fronterizo, para ofrecer asistencia técnica a las autoridades a fin de ayudarles a identificar a los migrantes que precisen ayuda para regresar a sus comunidades de origen en Honduras, El Salvador y Nicaragua