El brote de coronavirus en China supone una “amenaza muy grave para el resto del mundo”, dijo el martes el jefe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), quien hizo un llamado a compartir las muestras de virus y acelerar la investigación de fármacos y vacunas.

El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, habló en el inicio de un encuentro de dos días destinado a acelerar la investigación de fármacos, diagnósticos y vacunas sobre el virus similar a la gripe, en medio de crecientes preocupaciones sobre su propagación.

Hasta la fecha China ha confirmado 42.708 casos, incluyendo 1.017 muertes. “Con el 99% de los casos en China, esto sigue siendo en gran medida una emergencia para ese país, pero también supone una amenaza muy grave para el resto del mundo”, sostuvo Tedros ante más de 400 investigadores y autoridades.

Quedan muchas preguntas sobre el origen del virus, que cruzó la barrera de las especies tras haber surgido en un mercado de animales salvajes en la ciudad central de Wuhan en diciembre, y que se propaga de persona a persona a través de la tos o de estornudos.

“Esperamos que uno de los resultados de esta reunión sea una hoja de ruta acordada para la investigación en torno a la cual se unan los investigadores y los donantes”, dijo Tedros en la reunión a puerta cerrada, según las declaraciones que puso a disposición del público la agencia de la ONU.

“Lo principal es la solidaridad. Esto es especialmente importante en lo que se refiere al intercambio de muestras y secuencias”, sostuvo el funcionario, quien agregó que “para vencer este brote necesitamos un intercambio abierto y equitativo, de acuerdo con los principios de equidad”.

Las autoridades sanitarias chinas anunciaron 108 nuevos fallecimientos en 24 horas, el balance diario más importante registrado hasta ahora. El número de contaminaciones confirmadas es de 42.000. Sin embargo, como ya ocurrió varias veces la semana pasada, el número de casos diarios (2.478) disminuyó en relación al día anterior.

El presidente chino Xi Jinping pidió el lunes tomar “medidas más fuertes y decisivas para frenar decididamente el impulso del contagio” tras visitar un hospital en un barrio residencial de Beijing llevando una máscara, en su primera aparición en público tras varios días de reclusión.

Sin embargo la OMS está preocupada por el caso de un británico que nunca había estado en China y que fue contaminado por el coronavirus en Singapur. Luego se lo transmitió a varios compatriotas durante una estancia en Francia antes de ser diagnosticado en el Reino Unido.

De esta manera contaminó accidentalmente a al menos 11 personas, cinco de ellas hospitalizadas en Francia, otras cinco en Reino Unido y un hombre de 46 años en la isla española de Mallorca, donde reside.