Tuxpan.- los casos de Bullying o Acoso Escolar se incrementaron durante el 2019, ya que en ese año se logro contabilizar un total de 10 casos ante la Comisión Regional de Derechos Humanos.


Tonatiuh Hernández Sarmiento, Delegado de Derechos Humanos, explicó que los casos corresponden a escuelas publicas, siendo primarias y secundarias e inclusive algunas preparatorias donde se han registrado este tipo de situaciones.


«Entre el 2017 y 2018 tuvimos un promedio de cinco a seis quejas por año, pero en el 2019 llegamos a 10 quejas ante la comisión, la mayoría de los padres de familia nos refieren que es el acoso, por lo que recibimos las quejas y comenzamos realizar los expedientes”


Algunos padres de escuelas privadas han denunciado que en niveles como primaria, los niños son victimas de «acoso, golpes, gritos y burlas», mientras que en niveles como secundarias los compañeros hacen «estikerts para redes sociales», exponiendo así a los estudiantes.


El delegado en derechos humanos explicó que las escuelas particulares siguen un protocolo el cual consiste en primeramente los padres de familia o el agraviado presenta una querella por escrito a la dirección de la escuela, en caso de que la escuela sea omisa, se busca a las autoridades educativas por medio de supervisores escolares y en la delegación de la SEV, además de que se envía la querella a la dirección general de escuelas privadas y en caso de que se continúe siendo omiso por parte de las autoridades ya que se canaliza la queja ante la comisión de derechos humanos.


De acuerdo al protocolo para la identificación, prevención e intervención en el acoso escolar, el maltrato infantil y actos de connotación sexual para los planteles educativos en el estado de Veracruz, que fue publicado en la Gaceta oficial del Estado en septiembre del 2019, los indicadores para identificar el acoso escolar son : las agresiones verbales, agresiones psicológicas, físicas, cibernéticas y daños en posesiones.

Las sanciones para quienes agreden o acosan a sus compañeros va desde una amonestación privada que son mediante reportes escritos de manera preventiva, o acudir a un tratamiento psicológico para modificar la conducta de agresor, en caso de que el niño o adolescente reincida en este problema podría ser suspendido para asistir a clases, y cuando es muy grave podría ser incluso dado de baja y ser transferido a otro plantel educativo.